El transportar a las personas en el tiempo no solo es para los amantes de ciencia ficción, sino que los amantes de la moda pueden hacerlo a través del uso de materiales que se salen de lo convencional y ser de fácil utilidad, además de ser atractivos para el público al cual se dirigen.

La diseñadora Johana Nodier, manifestó desde temprana su fascinación por el mundo de la moda y todo lo alusivo a ella, tanto así que en gran parte de su niñez mostró predilección por las manualidades como la bisutería y el estampado sobre prendas. Al cursar en la Colegiatura Colombiana durante cuatro meses, fueron de mucho provecho puesto que ganó reconocimientos, tales como tres menciones honoríficas, además de participar en Colombiamoda y Minerva Mexico FashionWeek 2012.

Tiempo después, realiza un viaje a Milán, donde cursó el One Year del Istituto Marangoni, en el cual, al destacarse por su buen desempeño y creatividad, los docentes la incentivaron a que culminara sus estudios y es así que fue egresada en Diseño de Moda en esta casa de estudios con sede en París. Para el año 2015, la organización celebraba su 80º aniversario, por lo que sus cuatro sedes en el mundo, Milán, París, Londres y Shangai, escogieron a los estudiantes más sobresalientes para que los representara en su desfile en la Semana de la Moda de Milán, dentro de los cuales Johana Nodier fue la escogida para este importante evento.

Para esta talentosa joven diseñadora, sus diseños se caracterizan por tener influencias de movimientos artísticos del siglo XX, además de ser muy coloridos y llamativos tanto por sus piezas como por los nombres de cada colección. Dentro de ellas se encuentra Pineapples Don´t Have Sleeves, inspirado en la vertiente del surrealismo, que se caracteriza por estar fundamentado en los sueños e imaginario como recursos inagotables y misteriosos, en el cual,  lo ocurrente, asombroso y sórdido encontraron una manera de expresarse libremente.

Asimismo sucede con las prendas de esta serie, que están sustentadas en el polémico tema de los concursos de belleza infantil, en la que el concepto fue el mundo paralelo que viven las niñas a través del punto de vista del pintor René Magritte, conocido por sus obras atrevidas y rebeldes sobre su apreciación de la realidad. En cada una de las prendas se mantiene la perspectiva infantil, se muestran diversos estampados, tonalidades y formas infantiles, tales como gatos con trajes, cupcakes en tuberías, entre otros, que evocan al armario de una niña.

Otra de las colecciones de la diseñadora, Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not, se sustenta en el pop-art, una corriente artística que tuvo como inspiración en las revistas, comics, publicidad y televisión. Además de la implementación de materiales que se salían de lo convencional, como el uso de pinturas acrílicas y el collage. En este caso la intencionalidad de la diseñadora fue la de fusionar las obras del artista colombiano Fernando Botero, para ofrecer una perspectiva personal y original. En este trabajo de la creadora se aprecia cómo el arte contemporáneo toma la reminiscencia de otros artistas y los transforma en nuevas piezas que juegan con la imaginación. Igualmente, esta serie de prendas de vestir recuerdan a los años 60 por sus dibujos y formas, además de inspirarse en las canciones de los Arctic  Monkeys y las pintorescas caricaturas de Roy Lichtenstein y los personajes de Botero.

Por otra parte, la mezcla del cubismo y el fauvismo dan paso a Angst, en la cual se pueden apreciar la fusión de colores vibrantes, estampados y siluetas unidas junto a figuras geométricas, tonos oscuros y el uso de materiales metálicos. The Pleasures Of The Enchanted Island, transporta al Barroco por su drama, opulencia y exageración, con prendas que se basaron en la obra ¨Robe à la française”, que fue primordial en esta colección. También, la diseñadora hace un recorrido por varias vertientes artísticas y culturales en Human Nests, Mr & Mrs Hybrid y Ukiyo, donde se percibe la influencia de texturas, colores e historia.

Créditos:

Escrito por Gabriela Pecchielan